Patrimonio Cultural

El objetivo del Año Europeo del Patrimonio Cultural es animar a más personas a descubrir y comprometerse con el patrimonio cultural europeo y a reforzar el sentimiento de pertenencia a un espacio europeo común. El lema del año es: “Nuestro patrimonio: donde el pasado se encuentra con el futuro”.

El año se traducirá en una serie de iniciativas y eventos en toda Europa cuyo objetivo es que los ciudadanos se acerquen a su patrimonio cultural y se comprometan activamente con él. El patrimonio cultural influye en nuestra identidad y nuestra vida cotidiana. Forma parte de los pueblos y ciudades, los paisajes naturales y los yacimientos arqueológicos de Europa. No solo se encuentra en la literatura, el arte y los objetos, sino también en los oficios aprendidos de nuestros antepasados, las historias que contamos a nuestros hijos, la comida de la que disfrutamos en compañía y las películas que vemos y en las que nos reconocemos.

¿Por qué el patrimonio cultural?

El patrimonio cultural tiene un valor universal para nosotros como personas, comunidades y sociedades. Es importante preservarlo y transmitirlo a las generaciones futuras. Tal vez se pueda pensar que el patrimonio es algo estático o del pasado, pero en realidad evoluciona a través de nuestro compromiso con él. Es más, nuestro patrimonio tiene un papel importante que desempeñar en la construcción del futuro de Europa. Esta es la razón por la que, en este Año Europeo, queremos llegar sobre todo a los jóvenes.

El patrimonio cultural se manifiesta de muchas maneras y puede ser:

  • material: edificios, monumentos, objetos, ropa, obras de arte, libros, máquinas, ciudades históricas o yacimientos arqueológicos;
  • inmaterial: prácticas, representaciones, manifestaciones, conocimientos, habilidades —y los instrumentos, objetos y espacios culturales que los acompañan— valiosos para las personas; aquí se incluyen las lenguas y las tradiciones orales, las artes escénicas, las prácticas sociales y la artesanía tradicional;
  • natural: el paisaje, la flora y la fauna;
  • digital: los recursos creados en formato digital (por ejemplo de arte o animación digital) o que se han digitalizado para su conservación (textos, imágenes, vídeos, discos, etc.).

Al apreciar nuestro patrimonio cultural, podemos descubrir nuestra diversidad e iniciar un diálogo intercultural sobre lo que tenemos en común. Así que, ¿qué mejor manera de enriquecer nuestras vidas que interactuando con algo tan esencial para nuestra identidad?

El patrimonio cultural no debe abandonarse a la decadencia, el deterioro o la destrucción. De ahí que en 2018 busquemos formas de disfrutarlo y protegerlo.